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Prostitutas frescas prostitución y feminismo

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La prostitución como institución, al igual que el matrimonio, tiene que ver con el sistema heteropatriarcal. Ellas no se venden, ellas lo que hacen es ofrecer servicios sexuales que tienen su precio. Intercambian actos sexuales por dinero, lo cual no tiene mayor problema a pesar de que mayoritariamente sea entre una mujer y un hombre, aunque no exclusivamente.

Hemos sido socializadas desde pequeñas en que existen dos tipos de mujeres: Este tipo de afirmaciones hacen un flaco favor a las trabajadoras del sexo y pasan por alto la necesidad de educar a los hombres en que ir a comprar servicios sexuales es igual que ir al bar a pedir un café, por supuesto, teniendo en cuenta las particularidades del trabajo sexual: Tiene sus especificidades como las tienen el resto.

La primera es que aparece el sexo de por medio; tiene mucho que ver con la intimidad, por lo que es muy importante que las trabajadoras del sexo se profesionalicen y no hagan aquello con lo que no se sienten cómodas.

La segunda es que sobre quien ejerce este trabajo recae un estigma enorme: Mira que hay trabajos desagradables en la sociedad De la ideología patriarcal, que las criminaliza porque son mujeres que manejan dinero y que consiguen su independencia económica a través de su sexualidad.

Es algo revolucionario porque va contra el control de la sexualidad de las mujeres y la reproducción que pretende el patriarcado. El abolicionismo ayuda a alimentar esta idea cuando dibuja a todas las trabajadoras sexuales, independientemente de que lo hagan de forma voluntaria o no, como víctimas.

Las primeras no muestran su sexualidad de forma explícita, son recatadas y no llaman la atención. Otra cosa es que la capacidad de decisión esté condicionada por las necesidades económicas u otras circunstancias, pero todos lo estamos. Ninguna de ellas querría que se regulara la prostitución o que el dueño del local la contratara como prostituta.

Si estuvieran contratadas, no elegirían; estarían obligadas a hacerlo. Su marido no lo sabe, o sus hijos, o sus familiares. O muchas posibles historias de amor. Muchas, para colmo, no se consideran prostitutas. A veces aceptan favores, eso es todo. Natalia Ferrari, María Riot, si os decís feministas, os invito a que reflexionéis.

Podríais cotizar a la Seguridad Social si quisierais. Pero en España muchas mujeres tienen sexo forzadas, en contra de su voluntad. Mientras, denuncian, las que se dedican a ella se encuentran en un estado de extrema vulnerabilidad. Precisamente por ello, exigen a la Administración que proteja a las mujeres que la ejercen con leyes que les permitan elegir horarios y clientes.

La asociación Hetaira pide que las prostitutas tengan 'derecho a vacaciones y a la Sanidad, y también el deber de pagar impuestos'. También recuerdan que el Tribunal Europeo de Luxemburgo reconoció en que la prostitución es 'una actividad económica legítima'.

Míguez también rechaza legalizar la prostitución porque 'normalizarla' impide a las mujeres dejarla cuando lo desean. La Ley contra la compra de servicios sexuales que entró en vigor en Suecia en , y que ha sufrido varias enmiendas, se ha convertido en un símbolo para ambas corrientes del feminismo. La portavoz de Hetaira critica sus efectos 'perniciosos': Por el contrario, ha empeorado sus condiciones laborales por el acoso policial.

Míguez, de la Plataforma por la Abolición, reconoce que la prostitución no ha disminuido en Suecia, pero compara la ley con las que penan asesinatos o robos, al margen de su eficacia para erradicar estos delitos.

No recuerdo muy bien cómo o por qué empecé a considerar la prostitución. Hablando sobre esto una amiga me confesó que era prostituta desde hacía un año. Tener su apoyo y escuchar su experiencia me reafirmó en que esté podría ser un trabajo muy empoderador.

Eso y mi necesidad de pagar el alquiler me hizo decidirme. María Riot tiene una historia paralela. Y una opinión similar: Amanda Carvajal es una escort de lujo madrileña. No se considera feminista ni activista, pero lleva igual de mal las acusaciones de otras mujeres: El cliente acepta y, si no le gustan las condiciones, simplemente el encuentro no se produce.

Eso para mí es igualdad de género , pues es un acuerdo en el que tanto él como yo salimos ganando. Varias asociaciones de profesionales del sexo, como Aprosex, Hetaira, Genera, Cats y Prostitutas Indignadas llevan tiempo defendiendo los derechos de este colectivo, la despenalización y la diferenciación clara con las redes de trata.

Riot se refiere a Erika Lust , autora de cintas que apuestan por una mirada femenina donde la mujer no es utilizada como un objeto sexual, toma la iniciativa y explora sus propios placeres: Es decir, que no sólo hago películas donde el placer femenino importa y la representación de las relaciones sexuales es realista, igualitaria y respetuosa, sino que el proceso de producción es ético y fomenta la participación de mujeres en cualquier puesto de trabajo.

Disfrutar del sexo explícito en pantalla no es algo intrínsecamente masculino. Miller ha estado en la picota desde que protagonizó un polémico vídeo promocional del Festival Erótico de Barcelona donde denunciaba la hipocresía de la sociedad española: Es un trabajo que disfruto mucho y que me da muchas satisfacciones.

En el club, te sabes protegida frente a un cliente que se ponga violento. Para cotizar basta con darse de alta como masajista. El Estado no se mete en averiguar el tipo de masaje que se ofrece. Entro en el régimen general de artistas. No hay un sindicato de prostitutas como no lo hay de escritores. Pero sí existen asociaciones diversas de ambos colectivos. Ninguna de ellas querría que se regulara la prostitución o que el dueño del local la contratara como prostituta. Si estuvieran contratadas, no elegirían; estarían obligadas a hacerlo.

Su marido no lo sabe, o sus hijos, o sus familiares. La suya es una de las muchas voces que hablan de prostitución dentro del movimiento feminista. Otras, que representan el abolicionismo, consideran que es una forma de violencia que debe desaparecer, pues supone la mercantilización del cuerpo de la mujer.

La controversia se ha trasladado ahora al panorama político, después de que Ciudadanos se mostrara favorable a legalizar la prostitución. En primer lugar, la prostitución no se puede legalizar porque no es ilegal. Lo necesario es reconocer los derechos de las trabajadoras que se prostituyen por decisión propia. Que todas se hagan autónomas se puede convertir en una terrible trampa, sobre todo, planteado por los empresarios.

En otros sectores ya se ha hecho y el resultado ha sido la creación de "falsos autónomos". Es muy sospechoso también cuando hablan de salubridad e higiene, pues la experiencia europea nos dice que esto se traduce en controles médicos obligatorios, que alimentan el estigma social de que son ellas las que transmiten enfermedades a los clientes y no al revés, algo que es totalmente falso.

En la prostitución no hay izquierda ni derecha, por desgracia. Así de tajante y sin matices. Pero en general, cuesta mucho que los políticos escuchen a las trabajadoras del sexo empoderadas, en pie de igualdad. De ellas no se acuerdan nunca, solo cuando los ciudadanos se quejan porque ha ocurrido algo en la calle o en periodo electoral.

Nos va a afectar a todos de forma terrible. En el fondo, el objetivo de estas normas es que no se vean.

prostitutas frescas prostitución y feminismo En él compara las dos industrias y la manera en cómo ambas mercantilizan a las mujeres. Los derechos y las leyes laborales impedirían que los empresarios plantearan condiciones abusivas en los clubes, pues no serían libres para hacer lo que quisieran. Ellas bailan en un escenario. Los supuestos sindicatos de la prostitución dicen: No es lo mismo que la prostitución voluntaria. Por eso, la prostitución es el enemigo de la liberación sexual, del deseo recíproco, del placer compartido. En su libro, Kajsa Ekis Ekman defiende la noción de víctima.

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